Difícil época esta de la primavera, que me hace vivir enganchada por las noches a los antihistaminicos para sobrellevar las alergias; a las pastillas de cafeína por las mañanas y a los cortados, largos de café, para soportar la astenia propia del cambio de estación; a las visualizaciones matutinas que me preparan para que no me afecte el ambiente tóxico del trabajo; a los chicles de nuevos sabores para hacer más llevadera la ausencia de nicotina...
Me siento saturada de tanto protegerme, y pq? si la vida podría ser tan fácil y tan feliz, tan solo con practicar la filosofía del "vive y deja vivir".
Me espera otra dura semana de mantenerme alerta, por la guardia, por algún compi "tocapelotas" que consigue enrarecer el ambiente hasta convertirlo en altamente tóxico y a veces de nada me sirve visualizarme dentro de mi colador dorado, con mis piedras alrededor, con mis eternas ganas de disfrutar de mi trabajo, de seguir aprendiendo...
A todo esto hay que añadir las visitas familiares y otras obligaciones de las que no puedo sustraerme.
De nuevo pienso que este no es mi sitio. Aquí está mi casa, mis amigos, mi gente, pero desde que volví, de rebote, pocas veces me he sentido arraigada, así que es muy posible que deba plantearme la marcha, pero no la huida.
Me ahogan los lugares pequeños donde no puedo sentirme libre y sobre todo las mentes pequeñas que se limitan, pretenden poner límites al resto del mundo. No acierto a saber en el nombre de que sacrosanto motivo, sobre todo pq siento que mis límites son infinitos y CREO, (del verbo creer), en lo que CREO, (del verbo crear).
Sigo ilustrando con los dibujos de Luis Royo, que cada día me gustan más.